La dirigente bellvillense, referenciada políticamente en el espacio del legislador llaryorista Abraham Galo, será la primera rectora electa de la UPC. Llega a la elección con lista única después de construir acuerdos con distintos sectores universitarios, políticos y gremiales.
Julia Oliva Cúneo será la primera rectora electa de la Universidad Provincial de Córdoba. Lo hará después de una etapa de normalización, pero también tras una construcción política que le permitió llegar a la primera elección de la historia de la UPC con lista única para el Rectorado.
El dato central no es solamente que no tendrá competencia. Es que distintos sectores que tenían la posibilidad de disputar la conducción terminaron encontrando un punto de acuerdo alrededor de su candidatura.
Ese consenso es uno de los principales activos políticos con los que Oliva Cúneo llega a la elección. Y también una muestra del estilo de conducción que desarrolló desde que asumió como rectora normalizadora, en diciembre de 2023.
Una dirigente con pertenencia política y construcción propia
Oliva Cúneo es oriunda de Bell Ville y forma parte del espacio político que conduce el legislador Abraham Galo, uno de los dirigentes identificados con el núcleo más cercano al gobernador Martín Llaryora.
La pertenencia política es parte de su trayectoria, pero no agota su recorrido ni explica por sí sola su llegada al Rectorado. Julia construyó su carrera dentro de la propia Universidad Provincial y ocupó distintos cargos antes de asumir la conducción.
Fue secretaria académica de la UPC, vicedecana y decana normalizadora de la Facultad de Arte y Diseño y directora de la Licenciatura en Arte y Gestión Cultural. Esa experiencia le permitió desarrollar un conocimiento profundo de la institución y, al mismo tiempo, construir vínculos con los distintos sectores que forman parte de la comunidad universitaria.
Bell Ville, un punto de partida
La primera sede regional de la Universidad Provincial fue inaugurada el 14 de mayo de 2024 en Bell Ville. La elección de esa ciudad no es un dato menor: llevar la UPC a Bell Ville fue una de las promesas de campaña que Galo había formulado en 2015, cuando fue candidato a intendente.
Aquella promesa se inscribió después en un proceso de expansión mucho mayor de la Universidad Provincial, que hoy cuenta con 12 sedes regionales y proyecta llegar a 15.
Más de una década después de aquella campaña, una dirigente de Bell Ville está a las puertas de convertirse en la primera rectora elegida por la comunidad universitaria.
El liderazgo que se construye con acuerdos
Desde que asumió la normalización, uno de los rasgos que Oliva Cúneo buscó darle a su gestión fue la búsqueda de acuerdos entre los distintos sectores universitarios.
Esa estrategia terminó teniendo una expresión concreta en la elección.
Para el Rectorado, la lista La Universidad que Queremos lleva a Oliva Cúneo y Daniel Artaza. A su alrededor se conformaron acuerdos con Unidiversa y La Verde, que adhieren a la fórmula rectoral y a la nómina para el Consejo Superior.
La misma lógica se trasladó a las facultades. Hubo listas únicas para Arte y Diseño, Turismo y Ambiente y Educación y Salud. La única competencia por un decanato quedó concentrada en Educación Física, el ex-Ipef, donde tres espacios presentaron candidatos.
El radicalismo miró la elección desde afuera
La elección también deja una lectura hacia afuera de la institución. El radicalismo cordobés tuvo la posibilidad de participar del primer proceso electoral de la UPC, pero terminó quedando atrapado en sus propias internas.
Hubo sectores de la UCR que evaluaron presentar candidatos y disputar espacios. Sin embargo, las diferencias internas y la posición de la conducción partidaria terminaron frustrando esa posibilidad.
En particular, dirigentes radicales cuestionaron que Rodrigo De Loredo haya transmitido hacia su espacio una mirada despectiva sobre la política universitaria, al considerar que se trata de una discusión que no representa una prioridad y reducirla, según quienes participaron de esas conversaciones, a una suerte de “venta de humo”.
El resultado fue paradójico: mientras distintos sectores políticos y gremiales lograron sentarse a negociar una representación común y participar del proceso electoral, parte del radicalismo terminó siendo rehén de su propia interna y quedó afuera de una elección histórica.
La contracara está dentro de la propia UPC. La participación de estudiantes, egresados, docentes y personal no docente en las distintas sedes y facultades muestra que la Universidad dejó de ser solamente una estructura administrativa para convertirse en un espacio de participación democrática, formación y construcción institucional en todo el territorio provincial.
Y ese probablemente sea uno de los datos políticos más importantes que deje esta primera elección: mientras algunos espacios discutieron si valía la pena participar, la comunidad universitaria ya estaba construyendo su propia institucionalidad.


